Sueños de un pasado

—-Dedicado a MJ, quién le dio luz a mis sueños aún sin conocerla—-

Muchas veces creía ver su silueta entre las sombras de la calle. Otras veces imaginaba escuchar su voz entre los tumultos que se abarrotan en las tiendas. En ocasiones cuando me rodeaba de espejos, la veía acercándose y abrazarme por detrás, mientras  sus labios jugaban con mi oreja.  Y así durante mucho tiempo ansiaba encontrar a la mujer de mis sueños.Una mujer que no es de papel, y por ende no es de revista. Aún así es frágil y es suave, pero solamente en su interior. Ella tiene fuerza y coraje, y está rodeada de barreras.  Su pelo negro tan oscuro como mis pesadillas se mece por su cabeza, protegiendo tan exquisita piel, adornada de dos rodajas de cereza (cortadas particularmente de esa forma) y una nariz que incita chocar con la mía. Eso sí, sus ojos son cosa inexistente porque hacen que los míos entren en combustión con tan solo verla.

Ella es tímida, es inteligente, es perspicaz.  No necesita palabras para entender lo que pienso, no necesito palabras para que ella me cante al oído. Me abraza y siento que se me sale el corazón. Siempre tiene algo que decir, algo tierno y hermoso, porque por alguna razón no existe en ella las malas intenciones. Siempre es optimista. En una mesa toma café sigilosa, partiendo su comida con suavidad, mirándola poco a poco y comiendo con la quietud y paciencia que jamás tendré.

Sueña al igual que yo con el amor. Cree en el cariño más allá del tiempo y espacio.  Le asusta la idea de estar sola, pero tampoco se arriesga a entregar su tesoro a quien no lo merezca. Ella aprecia los pequeños detalles, sonríe y se alegra con tan solo un abrazo. Me exalto al recibir uno de sus mensajes o al ver una de sus hermosas fotografías. Sin duda alguna todas mis canciones y poesías van para ella.

En esas noches de soledad me acompañaría y encendería mi llama. Yo me aferraría a ella y no dejaría que se fuera aún si me lo pidiera. Con uno (dos, tres…) besos la despediría y dejaría mi almohada intacta con su perfume hasta que vuelva. Seríamos una relación de dos y no de cientos o miles.

Además de todo, ella sería la acompañante perfecta. Aquella que mi mamá apreciaría y mi padre le daría su bendición. En cada fiesta familiar sosteniendo mi mano, pasaríamos ante la mirada de aprobación de las personas. No más preguntas incómodas de: ¿Y, la novia? Y después de unos años todos nos verían juntos hacia el altar. Las vecinas llorarían de la alegría y nos pedirían un recuerdo de la boda.

Por más que la busqué por todas partes no logré encontrarla. Debió esconderse en los más profundos valles, o quizás detrás de los espejos. Los años pasaban y me sujetaba a la idea de que pronto aparecería. No podría ser solo un sueño, ¡ella realmente debía existir! Me senté y esperé viendo como con cada pareja que veía; mi corazón se tornaba cada vez más oscuro. Los vientos me arrastraban de un camino a otro. Y mi sueño se fue convirtiendo en eso, no más que un sueño… y mi realidad fue cambiando, de colores y gustos, de ideas a locuras…

Para terminar, lo irónico aquí es que mi antigua ilusión llegó tan rápido como cuando cambié de fantasías. Ella se convirtió en una mujer de carne y hueso, con nombres y apellidos… Todo sería tan sencillo como de unirnos porque la química existe… Pero las letras de mis escritos no van sobre ella, la tinta es derramada sobre otro sueño. Basta con repetirme eso;  es un sueño, aún teniendo la realidad delante de mis ojos… Todo sería tan sencillo si aún la quisiera… todo sería tan sencillo si aún quisiera una mujer…

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