Mis ojos amarillos

El día de mi nacimiento había llegado. Como buen mamífero que me dijeron que yo era, había nacido de las entrañas de mi madre y llena de pelos. Aún con los rasgos poco expresivos de mi madre se reflejaba su intensa felicidad al verme. Sus grandes ojos amarillos me hicieron saber que ella era mi progenitora. Ella era realmente hermosa y según decían se parecía a mí. Entre sus brazos me tomó rápidamente para colocarme en su cálida espalda. Continúa leyendo Mis ojos amarillos

La Rosa y el Diario

Ella era la única que podría reflejarse en mis ojos. Una palabra, un gesto, una sonrisa furtiva. No solía pedir nada más que un rayo de sol  iluminando su cabello. Ella existía y por esa razón yo también lo sentía posible. Las tardes se pasaban lento esperando el sonido de ese aparato eléctrico que nos permitía comunicarnos. Continúa leyendo La Rosa y el Diario

Cuatro lados

Hipócrita. Una palabra ignorada por el joven  “Rayón”. Al menos eso reflejaba su cara al escuchar tan extraño vocablo el otro día en la estación. “Rayón” era un muchacho delgado de diecisiete años que vivía en las calles desde hace buen tiempo, quizás unos diez. Por increíble que lo parezca ni el mismo recuerda su verdadero nombre, debiendo  su apodo a una mancha en su barbilla cuyo origen es completamente desconocido. Continúa leyendo Cuatro lados