Mis ojos amarillos

El día de mi nacimiento había llegado. Como buen mamífero que me dijeron que yo era, había nacido de las entrañas de mi madre y llena de pelos. Aún con los rasgos poco expresivos de mi madre se reflejaba su intensa felicidad al verme. Sus grandes ojos amarillos me hicieron saber que ella era mi progenitora. Ella era realmente hermosa y según decían se parecía a mí. Entre sus brazos me tomó rápidamente para colocarme en su cálida espalda. Continúa leyendo Mis ojos amarillos