Sueños de un pasado

—-Dedicado a MJ, quién le dio luz a mis sueños aún sin conocerla—-

Muchas veces creía ver su silueta entre las sombras de la calle. Otras veces imaginaba escuchar su voz entre los tumultos que se abarrotan en las tiendas. En ocasiones cuando me rodeaba de espejos, la veía acercándose y abrazarme por detrás, mientras  sus labios jugaban con mi oreja.  Y así durante mucho tiempo ansiaba encontrar a la mujer de mis sueños. Continúa leyendo Sueños de un pasado

Arroz con leche

Presente una vez más buscando respuestas a mi viaje pasajero. Encuentro emociones, paisajes, instintos fuera de lugar. Puedo divisar obstáculos extraños e invisibles bloqueando mi paso. Entre ellos pensamientos, ideas, costumbres y tradiciones sin verdadera importancia.

Me veo de pronto tratando de elegir entre un sólido, un sólido con sal, común y corriente, cocido con esquemas y aprobaciones. Por otro lado líquido también salado, un suero que corre y baña sutilmente nuevas experiencias que están fuera de lo común.

Ambos los observo como iguales, a pesar de sus múltiples diferencias, pues ¿cómo diferenciar entre cálido o frío, sombra y luz, entre un pelo corto y un pelo largo…? Me veo inhalando sus esencias mientras descubro sus virtudes, entre ellas un dulce aroma, que hace que crezca, me exalte, me excite, me incite y emocione.

Deseo el infinito, sea cual sea su presentación, siempre y cuando me sacie con su ser. Pues deseo contenerlo en mis adentros mientras voy andando por el mundo. Me vería sonriéndole a mi camino, rodeado de su dulce aroma, que surgió de un agregado de sales, combinado en uno solo y totalmente indiferenciado.

Viviría feliz cantando, inspirado por aquel aroma ya descrito,  que brotó de lo más profundo y llegó para mejorar su ser y el mío. Cantaría algo como:

“…No quiero una señorita, ni que sea de la capital, ni que sepa cocer, ni que sepa limpiar, solo quiero a alguien que me abra la puerta…”