Espanto

Después de ocho horas de parto la criatura llegó a este mundo. Su madre esperaba impaciente la llegada de sus amigas, algunas vecinas y familia en general para darlo a conocer. Como siempre la primera en llegar fue Doña Raquel, “la chismosa del barrio”.

Raquelita,  como la llamaba la madre del recién nacido, entró felizmente cantando y bailando al son de una alegre cumbia, pero no tardó en sentirse en una película de horror al observar lo que le esperaba. Su cara pasó de una amplia sonrisa a un crudo y amargo apretar de labios. Instantáneamente sus manos buscaron algo en su chaleco.

La dichosa madre solo pudo observar cómo Doña Raquel salía con un teléfono celular en su mano y no volvió a entrar a la habitación.

No hubo más visitas. Tampoco los días que le siguieron a ese. Así, por cosas del destino, Alex inició su vida sin la popularidad que hubiese querido desde un principio.